Así como en un principio activo nuevo debe demostrarse su perfil de eficacia y seguridad, mediante estudios farmacológicos en animales y humanos enfermos (incluso comparando su efecto con placebo o frente a otras sustancias conocidas), los productos genéricos deben demostrar su "equivalencia terapéutica", frente al producto de referencia ya conocido y evaluado por su "continuado uso clínico".

Para ello se realizan los estudios de bioequivalencia, que pueden hacerse, "in-vitro" en el laboratorio, comparando sus perfiles de disolución ó liberación del principio activo ó en individuos (voluntarios) sanos, también denominados estudios clínicos en fase I.

Esto nos conduce al concepto de Biodisponibilidad, que básicamente es el comportamiento del fármaco en el organismo una vez administrado, ó dicho de otro modo, la cantidad y velocidad del principio activo a disposición del organismo para ser absorbido y metabolizado.

Esta biodisponibilidad en magnitud del fármaco que llega inalterada al torrente sanguíneo se mide por la cantidad (AUC), la concentración máxima que alcanza (Cmax) y la velocidad con que alcanza la concentración máxima (Tmax), así como el tiempo que tarda en desaparecer de la sangre (Kes).

Los dos primeros parámetros son los de mayor significación farmacocinética y clínica.

Los individuos (voluntarios sanos) son cuidadosamente seleccionados, mediante un riguroso "screening" clínico, previo a su inclusión en el estudio, y los criterios de exclusión son muy severos, eliminando inmediatamente a los que no cumplen las condiciones exigidas en el protocolo, y deben firmar un consentimiento informado por escrito.

Los voluntarios son ingresados en una unidad especialmente diseñada para evitar cualquier contacto con el exterior, al menos 12 horas antes de la primera extracción de sangre, que se realiza siempre en ayunas después de recibir el fármaco.

Sucesivamente, se realizan extracciones de sangre con una cadencia determinada en el protocolo, de acuerdo con el perfil farmacocinético del fármaco que se pretende estudiar. Durante todo el tiempo que duran las extracciones sanguíneas deben permanecer en la unidad, sin salir de ella y reciben una alimentación standard.

Todos los voluntarios pasan dos periodos como el descrito anteriormente, recibiendo en cada uno el producto de referencia y el producto test alternativamente, de forma ciega y aleatoria. Entre la administración de uno y otro fármaco debe haber un periodo de lavado que oscila entre 7 y 15 días.

El número de voluntarios de cada estudio se determina a priori en función de la variabilidad del fármaco, con el fin de que tenga la necesaria significación estadística.

Las muestras de sangre extraídas son cuidadosamente analizadas de forma ciega, y el laboratorio debe incluir muestras standard como garantía de calidad y validez del método analítico.

Finalmente un equipo de bio-estadísticos realiza el análisis estadístico de los datos obtenidos y elabora el informe comparativo final. Se consideran bio-equivalentes los valores incluidos en un rango de tolerancia de 80% - 120% de los del producto de referencia.

Todos los estudios de bioequivalencia deben ser aprobados previamente por el Comité Etico de Ensayos Clínicos del Centro donde se pretenda realizar, y por la autoridad sanitaria competente (Ministerio de Sanidad - Agencia Española del Medicamento).

Cualquier modificación del protocolo, exclusión de algún voluntario durante el estudio y efectos secundarios, aunque sean leves, deben ser reseñados y comunicados a los organismos correspondientes (Farmacovigilancia).

Los estudios de bio-equivalencia pueden ser de varios tipos :

1. Estudios con dosis única.- Se administra una sola dosis de producto de referencia y del test y luego se observan los parámetros farmacocinéticos.

2. Estudios de dosis repetidas ó múltiples.- Se administran de forma repetida ambos fármacos, durante un tiempo determinado, para poder comparar los niveles plasmáticos que alcanzan en el llamado "estado estacionario".

3. Estudios de interacción con alimentos.- Se trata de ver si la ingestión de alimentos (siempre los mismos para ambos productos), influyen de manera significativa en la absorción del fármaco.

En general todas las Especialidades Farmacéuticas Genéricas deben presentar estos estudios, acompañados del informe de uno ó mas expertos, que evalúan la calidad y los resultados de los mismos.

En el caso de algunos productos (de uso tópico local, parenterales y solubles en agua) no se considera necesario investigar la equivalencia, ya que las diferencias galénicas no influyen en su absorción ó lo hacen de forma insignificante.

No solo las especialidades genéricas (E.F.G.) pueden ser bio-equivalentes, y por lo tanto intercambiables con el fármaco original o de referencia.

Los productos farmacéuticos amparados bajo una marca comercial y elaborados por un fabricante distintos al descubridor, pueden tener estudios de bio-equivalencia realizados en las mismas condiciones que los genéricos, en cuyo caso el Ministerio de Sanidad español les asigna las siglas E.Q., para distinguirlos de los que no han demostrado su equivalencia fármaco-cinética.